La generación de beneficios en la economía española

Los beneficios y su papel en el proceso productivo han sido considerados tradicionalmente como el principal motor y la motivación del sistema capitalista. Sin embargo, la mayoría de las teorías económicas actuales se formulan en base a modelos sin ninguna referencia al proceso macroeconómico de generación de beneficios y su importancia sobre la economía en su conjunto. En este texto, los autores, Javier López Bernardo, actual becario de la Fundación Ramón Areces,  Félix López Martínez y Lorenzo Dávila Cano resumen las ideas principales de un artículo que presentaron para la 74th International Atlantic Economic Society (IAES) conference.

Por Javier López Bernardo, Félix López Martínez y Lorenzo Dávila Cano

Los economistas clásicos (Smith, Ricardo y Marx) fueron los primeros en incorporar en sus modelos económicos una teoría macroeconómica sobre la generación de beneficios a nivel macroeconómico y (en algunos casos como Ricardo y Marx) ligarla a una teoría de la distribución de la renta. La economía neoclásica trasladó el énfasis de los economistas clásicos en el crecimiento y la distribución de la renta a cuestiones microeconómicas de precios relativos y asignación eficiente de recursos. En estas teorías, no hay necesidad de una teoría del beneficio, ya que los beneficios son siempre iguales a la productividad marginal del capital.

La creación de la macroeconomía en la década de 1930 como nueva disciplina de pleno derecho permitió el resurgimiento de los problemas económicos a nivel sistémico, recuperando de este modo el enfoque original de la economía clásica. La creación de los primeros conceptos de contabilidad nacional en la década de los 20 y los 30 fue una gran contribución en este sentido.

Es en este contexto en el que se enmarca la derivación de los beneficios totales de una economía por primera vez en la historia del pensamiento económico, realizada por el economista estadounidense Jerome Levy (en torno a 1910)  y el economista polaco Michal Kalecki (a finales de la década de 1920).

La ecuación derivada por Levy y Kalecki de forma independiente (de ahora en adelante, ecuación LK) expresa los beneficios totales (sin tener en cuenta los beneficios derivados de las revaluaciones de los activos) de un país como la suma de su inversión total neta (inversión tanto en capital fijo como en inventarios deducidas las amortizaciones), más el déficit gubernamental, más el superávit en balanza de pagos, menos el ahorro de los hogares y más los dividendos distribuidos de las empresas.

Se ha aplicado la anterior ecuación a la economía española desde el año 2000 (ver Gráfico 1). En primer lugar, se puede ver un comportamiento que a primera vista es contrario al sentido común: la serie de beneficios LK alcanza su mínimo en 2007 y su máximo en 2011, justo cuando se pensaría que ha ocurrido justamente lo contrario. La serie así obtenida se ha comparado con otras medidas de beneficios, como las de las empresas cotizadas en la Bolsa de Madrid o los beneficios que dan las empresas registradas en la Central de Balances del Banco de España. Dichas series muestran un comportamiento más en línea con la tendencia esperada.

Gráfico 1. Evolución de los beneficios macroeconómicos y sus componentes en España como % del PIB, 2000-2011.

La caída de los beneficios LK en el período 2003-2007 se ha debido principalmente a los déficits cada vez mayores en balanza de pagos. El mayor contrapeso de esta tendencia (aportaciones a los beneficios) ha sido el incremento en inversión en vivienda por parte de los hogares.

En el período 2007-2011, período marcado por un gran incremento en los beneficios LK, la principal fuente de los beneficios han sido los déficits gubernamentales, por delante de las mejoras en la posición de la balanza de pagos. La mayor detracción de los beneficios ha venido por la caída en la inversión (tanto de los hogares como de las empresas) y, en menor medida, por el aumento del ahorro de los hogares.

La ecuación LK está basada en los datos de la Contabilidad Nacional, y por lo tanto no tiene en cuenta las revalorizaciones de activos. Se ha calculado un proxy (ver Gráfico 2) para dicho concepto, beneficios LK más extraordinarios, teniendo en cuenta los dividendos repartidos por las empresas y dividiéndolo entre un porcentaje de pay-out constante.

Los beneficios extraordinarios así calculados muestran comportamiento procíclico y representan una gran parte de los beneficios totales. Los efectos de balance (efectos riqueza) son de este modo tan importante como los efectos flujo únicamente considerados por los economistas. Una vez incluidos dichos beneficios, la serie calculada muestra una tendencia similar a la mostrada por los otros indicadores de beneficios anteriormente comentados (Bolsa de Madrid y Central de Balances).

Gráfico 2. Evolución de los beneficios LK y beneficios LK más extraordinarios en € millones, 2000-2011.

Finalmente, las previsiones de beneficios para 2012 (realizadas a mediados de año) estimaban una caída de los beneficios, debida en su mayoría a la reducción del déficit público planeada por el gobierno. Dicha reducción se vería compensada en parte por la mejoría que iba mostrando a mediados de año las partidas de la balanza de pagos. Respecto a la partida de extraordinarios, las reducciones en el valor de los activos del sector financiero serían el concepto más importante de esta partida, incidiendo negativamente en el volumen final de beneficios totales.

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